Casi afuera de la lucha, ¿y sin técnico?
En un chato encuentro, Colegiales y Justo José de Urquiza igualaron 1 a 1. División de honores que no le sirvió a ninguno.
Hay realidades que son elocuentes. Cuando un equipo padece de una irregularidad, es comprensible, pero no por eso correcto, que llegado un determinado momento la desesperación se apodere del mismo y de sus simpatizantes, con lo cual, el poder mejorar pase a ser una tarea doblemente difícil. Y más aún, si ante un rival de jerarquía te jugás la última posibilidad de mantener latente el objetivo. Hacemos alusión a Colegiales. Porque ayer fue doblegado por sus propias limitaciones, principalmente por la de la desesperación, y de ello se aprovechó un Justo José de Urquiza que si bien no desempeñó un buen juego, fue quien más cerca estuvo de quedarse con las tres unidades. Ahora bien, dentro de este contexto, también estas aquellas otras realidades de las que uno está exento de poder modificar. Nos referimos a las actuaciones de los árbitros. Porque nuevamente fueron eje de cuestión. El señor Fernando Rapallini, la autoridad en la tarde del domingo, no influyó directamente en el resultado, pero con sus fallos condicionó principalmente a un Colegiales que tras la igualdad, comenzó a decirle adiós a la lucha por el título.
El primer tiempo tuvo a un Justo José de Urquiza algo más incisivo. Con un Cameroni muy activo, más el apoyo de Bataraz y Cuenca, estos se las ingeniaron para abastecer a los delanteros Matos y Manzini, quienes asustaron en más de una oportunidad a la dubitativa defensa enemiga. Colegiales en tanto también contó con alguna que otra situación como para abrir el marcador, de hecho que Spampinato malogró una muy clara a los 5’, pero pese a ello, siempre dio la sensación de ser menos que su oponente. Futbolística, y por sobre todas las cosas, mentalmente hablando. En el complemento, entre los 10 y 20’ se deslumbró lo mejor del cotejo. Porque ambos trasladaron sus necesidades en llegadas a los arcos, en goles, y en dinamismo a la hora de hacerse con el control de la pelota. En ese lapso, primero llegó el tanto de la visita. Manzini habilitó desde el centro del campo a Pablo Cameroni, quien con un sutil pase de primera intención a Matos, le posibilitó trasladarse con dominio de pelota al arco rival, y tras rematar, descolocar al arquero Granero luego de que el mismo se desviara en Valdez. Inmediatamente después, los ingresos de Manuel Bordón y Toncheff le permitieron al local acechar a los de Loma Hermosa. Motivo por el cual Colegiales pudo igualar. Un perfecto pase de Rojas a Bordón por el centro de los zagueros visitantes, le facilitó a este último poder encarar al arquero Borgnia y conquistar el tan ansiado empate. Sin embargo, el mismo jugador que recibió todos los aplausos por su anotación, sobre el final, por errar un mano a mano pasó a ser motivo de todo insulto por parte de los hinchas. De todas formas, si ha estos últimos les sirve de consuelo, minutos antes al gol malogrado por Bordón, Gabriel Manzini y Pablo Cameroni (despreciados durante toda la tarde), pudieron haberlos dejado con las manos vacías. Porque `` el diez ´´, tras un tiro libre, conectó un cabezazo cuyo destino no fue gol por muy poco. Y porque Manzini, uno de los jugadores más vivos y mañeros de la divisional, sacó un remate casi de bolea que por menos de un metro se fue arriba del travesaño. En síntesis, fue un resultado que se asemejó a los merecieron ambos, aunque al mismo tiempo, un reparto de puntos que no lo conformó ni le sirvió a ninguno. Sobre todo `` al Tricolor ´´, dado que su destino a partir de aquí pareciera ya no ser pelear por el titulo.
Post partido, circuló el rumor de que Miguel Rodríguez podría ser destituido de su cargo, si ante San Miguel sus dirigidos no consiguieran un resultado favorable. Eduardo Pizzo fue el nombre que sonó en caso de reemplazarlo...
18.9.06
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